Momentos de inspiración

 

¿Cuántas veces te has encontrado filosofando en el cómo o el por qué de la creación?

A mí me pasaba más a menudo de lo que crees. Sobretodo en cuanto a la creación de mis propias piezas.

 

Momentos de inspiración

 

Esos momentos en los que piensas en todo y en nada al mismo tiempo.

Esos lapsos que tienes y que cuando te preguntan en qué piensas contestas que en nada porque tu mente es un caos y no sabes realmente qué de todo lo que pasa por ahí es realmente importante.

Ayer salí a caminar con Scooby (nuestro Beagle) como todas las mañanas.

Cuando salimos todavía es de noche y tengo la maravillosa oportunidad de escuchar todos los sonidos de la naturaleza, además de poder admirar el cielo lleno de estrellas.

Incluso tuve la oportunidad de contemplar la luna y en ese momento se veía la sombra de ella completa pero solo estaba iluminada la parte de abajo, dibujando una hermosa sonrisa.

Mientras caminaba, la ardilla que vive en mi cabeza (así la llamo yo) no dejaba de escupirme sus nueces una y otra vez.

Empezaron a llegarme una lluvia de preguntas sobre lo qué hago y por qué lo hago.

 

¿Qué fue primero, el huevo o la gallina?

Así que ahí me encontraba yo, en medio de la oscuridad de la noche, caminando entre arboles y sonidos de pájaros e insectos, intentando descifrar la cuadratura del huevo. (jajaja)

Decidí respirar profundo y callar a mi ardilla. En vez de pensar, quería sentir.

Cuando dejas de cuestionarte el por qué haces las cosas y simplemente empiezas a sentirlas te llega casi como una iluminación el para qué las haces y eso, mi niña, es mucho más relevante.

Dejar de cuestionar tu vida, tus pensamientos, tus sentimientos o tus creaciones desde el juicio y la crítica y empezar a entender los mensajes que te manda tu corazón, ese yo interno que te inspira y, si le das libertad, te motiva para crear.

 

¿Por qué se te ocurrió eso?

 

He pasado años escuchando comentarios sobre las piezas que creo, no dejan de decirme que son maravillosas, hermosas y toda una obra de arte.

Además preguntas como ¿por qué decidiste tallar huevos?, ¿cómo se te ocurrió eso?, ¿por qué de gallina?, ¿y eso, para qué sirve?, ¡o sea, botellas!, ¿cómo para qué?

Y yo mataba la cabeza buscando respuestas y tratando de explicar cosas que mi cabeza no alcanzaba a comprender o asimilar desde la perspectiva de la lógica.

Incluso llegué a creer que más que preguntarme por curiosidad, lo que buscaban era decirme de manera sutil, que lo que hago es una soberana tontería, no tiene sentido y no sirve para nada. (Mi ardilla escupiendo nueces otra vez)

Dejé de creer que lo que hacía era siquiera “bonito”.

 

“Y si un trozo de madera descubre que es un violín”. Arthur Rimbaud

 

Decidí concentrarme en mí, escucharme a mí y no a mi cabeza o a otras personas, entonces todo fluyó.

 

 

El arte no se piensa, no se razona, no se explica; el arte se siente, fluye, vibra.

 

El tallado de un huevo va más allá de conectar un taladro, coger el huevo, dibujar y hacer agujeros.

Es una manera de descubrir que, a pesar de su fragilidad, es capaz de soportar golpes o heridas y echar mano de su fortaleza para lograr transformarse en una extraordinaria obra de arte.

A pesar de su tamaño está hecho para ser grande, convirtiéndose en algo especial y lleno de emociones.

Una botella de vidrio vacía está destinada a la basura, a no servir para nada.

Pero es capaz de convertirse en una maravillosa obra de arte que te inspire a llenarla de colores para darle vida otra vez, no es un desecho; merece una segunda oportunidad.

Inspirarte para llenar con ella de emociones tu vida, colocar en ella una flor que te recuerde día a día lo genial que es la naturaleza, incluso la humana.

 

Y entonces, ¿para qué haces lo que haces?

 

Si algo tan frágil y débil (en apariencia) como un huevo es capaz de soportar tanto dolor, emociones, agresión y aún así convertirse en algo realmente especial, qué no será capaz de conseguir un ser humano si se lo propone, si lucha con sus miedos, bloqueos y juicios.

Cada vez que alguien tenga una de mis piezas quiero que la vea y le sirva de inspiración para luchar con todas sus fuerzas por ser la mejor versión de sí mismo.

Si consigo eso habré logrado mi por qué y mi para qué. Y reafirmaré mi creencia de que soy una artesana (el arte como poder de sanación) y  demostrar, a mí misma y a los demás, lo que somos capaces de lograr.

 

 

 

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Gracias por leerme y, si te apetece, únete a mi sueño.

¡Besiños!

 

 

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3 Responses

  • Comparto tus reflexiones Rocío. Como artesana también me he topado con ese cuestionamiento de ¿eso para qué sirve? haciendonos cuestionar si nuestro trabajo tiene algún sentido, parecería que en este mundo todo tiene que servir para algo, tener una utilidad y sin embargo cuando ponemos el foco en ese pensamiento, presionadas por nuestro entorno, es ahí cuando el trabajo pierde su esencia y se convierten en objetos desalmados. Como tu has dicho, el arte fluye. Besos desde Uruguay

    • Tal como lo has dicho, pierde su esencia. Siento que en el momento que dejamos de cuestionarnos y dejamos fluir, las cosas nos salen hechas con el corazón y con honestidad; ahí es cuando no necesitamos convencer a nadie porque nuestro arte convence por sí mismo. ¡Gracias por leerme y dejarme tu opinión, me encanta! Besiños mi niña.

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